domingo, 8 de febrero de 2015

GOYAS 2015

La gala de este año podría haber pasado a la historia con cierta dignidad, pero, ay, este año tampoco, qué se le va a hacer. Cada año veo la gala con una expectación que no sé a qué es debida, porque año tras año me aburro como una mona y pongo velas para que termine el suplicio cuanto antes. No soy muy fan de Dani Rovira y, en cuanto a películas, sólo he visto La isla mínima, que me gustó pero tampoco me mató. El niño quería verla porque me encantó Celda 211, pero se me pasó. Y por 10.000Km tengo cierta simpatía porque conozco a una de las productoras. Así que me puse delante de la tele con cierta ilusión, a ver si esta vez sonaba la flauta y nos daban una gala que no diera vergüencita. Qué ingenua.

El primer número musical no fue nada del otro mundo, muy parecido al que hacen cada año, pero por lo visto este cayó más en gracia por lo de la canción y el Resistiré y blablabla. Que salga Ana Belén siempre es un plus, es una señora que impone, llena el escenario y canta como dios, pero por qué luego sale Eduardo Noriega que no sabe afinar ni una nota. Será que no hay actores que canten bien en este país. Saca a Adrián Lastra o a Asier Etxeandía, pordios, que tienen un vozarrón, pero no. A cuento de qué sale Noriega? Tiene alguna nominación? Ha hecho algo este año especialmente importante? Quién decide los que salen ahí a cantar? O va a boleo? No sé, me pareció una selección un tanto extraña.

Dani Rovira como maestro de ceremonias, pues, bueno, en fin, qué quieres que te diga. No creo que lo hiciera mal, la verdad, hizo de él, adaptó la gala a su manera de trabajar y terminó siendo un poco Club de la Comedia, y si no eres muy fan de este tipo de humor, pues se te hace todo un poco cuesta arriba. Pero vamos, que el chico le puso intención y profesionalidad y tuvo reacciones rápidas, y eso siempre se agradece. Que a mi no me guste su humor ya es cosa mía personal.

Y a partir del monólogo del comienzo todo comenzó a eternizarse poco a poco. Discursos eternos, el público que no paraba de aplaudir cada 2 frases, actuaciones sin sentido y aburridas... En fin, un sindios. Para decir que el numerito del claqué fue de lo mejor, como sería lo demás...

Antonio Banderas no estuvo mal, se da por hecho que en el Goya de Honor los discursos se alargan un poco, pero vamos, ya se lo podría haber aprendido un poquito. O que le pongan un teleprompter, que estar todo el rato mirando hacia abajo queda fatal. Aunque sólo sea por un mínimo de estética.

Me gusta Alex O'Dougherty, pero su actuación del año pasado ya sobraba. Y la de este año ya era un despropósito, por favor. Y ya, para terminar de hundirnos en la miseria, sale Miguel Poveda a cantar dos (DOS!) temas de su disco que no sale en ninguna película ni tiene nada que ver con el cine ni pinta nada. Y cuando ya llevaban 40 minutos de retraso sobre el horario previsto! Por lo visto no había nadie con un mínimo de sentido común que le fuera y le dijera: "Mira, Miguel, tu disco muy bonito, pero como vamos con un retraso de la hostia ya lo dejamos para otra ocasión, eh, guapo?". Y se llega a un acuerdo con TVE para que haga la promoción donde le toca y no en los Goya y, oye, pues 10 minutillos que hemos recuperado y tan ricamente. Pero no. Bueno, si no hubo ni una miaja de sentido cuando el enterado de turno propuso esta actuación, cómo lo iba a haber en mitad del enjundio, claro.

En fin, que, como siempre, empecé con todas mis buenas intenciones y terminé a las 2 de la mañana preguntando quién me ha robado la noche del sábado.


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